Contrato de arrendamiento de vivienda urbana - Lo que debes tener en cuenta

¿Sabes cómo diligenciar un contrato de arrendamiento de vivienda urbana? Gracias a los formatos preestablecidos que tienen respaldo legal y las nomas vigentes, resulta más fácil de lo que crees.

No te preocupes si aún no eres propietario de una casa o un apartamento; se estima que 3 de cada 10 colombianos viven en arriendo. Al menos es lo que afirma la Federación Colombiana de Lonjas de propiedad Raíz, Fedelonjas, entidad que rige el mercado inmobiliario en el país.

Esto quiere decir que por lo menos el 30% de la población busca un inmueble que se ajuste a sus necesidades y capacidad de pago, que ofrezca seguridad y bienestar para quienes lo vayan a ocupar y, desde luego, un buen arreglo con quien figure como dueño.

Y aunque los acuerdos de palabra y la informalidad persisten, solo un contrato con soporte legal ofrece la seguridad necesaria a las dos partes: el arrendatario y el arrendador. Para el primero, garantiza condiciones claras sobre el lugar donde residirá y para el segundo, la certeza de que quien ocupará su inmueble cumplirá con unas condiciones claras de pago y uso del lugar.

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En el mercado podrás conseguir cientos de modelos y cláusulas diversas para redactarlo, pero lo más recomendable es acudir a formatos y marcas reconocidas que contengan las disposiciones legales vigentes, de manera que se honren los acuerdos e intereses de las dos partes. De lo contrario, te puedes exponer a que contengan cláusulas que ya no apliquen u omisiones que atenten contra tus intereses. En conclusión, es mejor no improvisar ni inventar lo que ya está inventado.

¿Sabes cómo diligenciar un contrato de arrendamiento de vivienda urbana? Es muy fácil, pues los expertos los hacen cada vez más amigables. Sin embargo, vale la pena que tengas en cuenta cinco puntos básicos:

  1. Para empezar, debes saber que estos documentos tienen respaldo legal. El artículo 2 de la Ley 820 de 2003 establece que un contrato de arrendamiento de vivienda urbana consagra obligaciones recíprocas; es decir, que las dos partes involucradas tienen derechos y responsabilidades. Una, “a conceder el goce de un inmueble urbano destinado a vivienda, total o parcialmente, y la otra a pagar por este goce un precio determinado”. Por eso es tan importante contar con la certeza de que estás de acuerdo con los términos antes de comprometerte con la firma.
  2. Asegúrate de que esté la dirección del inmueble y que haya una descripción apropiada del mismo, que será su identificación. También debes dejar en claro su uso, para evitar inconvenientes. Esto, además, le dará tranquilidad al propietario, que sabrá que su inmueble será destinado para vivienda.
  3. Cerciórate de que estén los nombres completos y la identificación de los contratantes. Esto es muy importante para que, en caso dado, haya claridad sobre quién deberá asumir responsabilidades en caso de algún incumplimiento.
  4. Deben quedar claro el tiempo de duración del contrato (6 meses, un año, dos años, etc.) y, desde luego, la fecha de suscripción del mismo. Incluso, las condiciones de la prórroga y los términos de entrega antes del vencimiento del contrato, por parte del arrendatario, y de petición del inmueble, por parte del arrendador, antes de que se cumpla el tiempo del contrato.
  5.  Es muy importante que figuren tanto el valor a pagar, el canon, como las fechas establecidas para el pago. Esto es clave para la tranquilidad de las dos partes.

 

Teniendo estos puntos claros y la tranquilidad de usar documentos validados por marcas reconocidas, no tendrás inconveniente en suscribir tu contrato.

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